La Promesa, signo y cifra.

Por Adriano Gómez Molina.

«La Promesa buscaba lograr una actitud ética: una propuesta de virtudes para un buen obrar».


Los valores y virtudes que proponía la OJE, su mundo de ideas y creencias, debían plasmarse en una tabla –por sumaria que fuese–: esta sería la Promesa. La redacción de la misma la llevé a cabo, de la mano de Cancio, como maduración de mis colaboraciones y diálogos en los meses previos a su escritura. En este sentido, yo me considero amanuense de un manojo de conceptos y pautas preexistente. Había en el principio un entendimiento político, inspirado en los textos de José Antonio, que queríamos actualizado y sin roñas de tópicos.  Era un fondo prologal, un coro de ideas compartidas. Varios de esa hornada  –veteranos de Falanges Juveniles–  coincidimos en el Colegio Mayor “José Antonio”. Y fuimos colaboradores asiduos, en la etapa de Cancio, en el Departamento de Formación. Es un deber inexcusable citar al responsable del mismo, Francisco Vigil –creativo, captador de coadyuvantes, innovador–, uno de los más firmes peones de aquella experiencia. Y junto a su nombre, el de mi entrañable amigo Gabriel Cisneros  –imaginativo, original, goliardesco–.  

La Promesa son once verbos en infinitivo que ofertan un compromiso para un proyecto de vida

Lo que intento contar es que la “originalidad” de la Promesa va más allá de lo individual, es plural. Y que el mensaje que trasmiten sus once verbos en infinitivo viene de una muy noble y antigua tradición. Hace más de un siglo que el maestro d’Ors acuñó la glosa en la que sostenía que solo hay originalidad verdadera cuando se está dentro de la tradición. Esto vale para la escritura de la Promesa que aflora en la tradición de los hermanos mayores y de los clásicos. Yo fui redactor o escriba  de muchas voces que en Juventudes, desde años atrás, coincidíamos en honrar las fuentes y en sintonizar con el nivel del tiempo. En mi caso, la fuente conceptual básica para la redacción encargada por Cancio venía de la moral clásica en su versión cristiana. La Promesa buscaba lograr una actitud ética, una moral de contenidos. Era una propuesta de virtudes para un buen obrar. Virtudes que se adquirían con el esfuerzo mediante acciones concretas tendentes a convertirse en actitudes firmes. En un comportamiento moral libre y consciente. Sobrepasando el repertorio de recetas y de reglas. Pidiendo un compromiso de estilo.

La Promesa contiene once propuestas, once incitaciones para ser libremente aceptadas. Son once verbos en infinitivo que ofertan un compromiso para un proyecto de vida, que destacan un norte orientador. Se pretende que sea leída con actitud de concentración mental, de meditación. En actitud de penetrar en ella con atención, de no quedarse en la superficie. En cumplimiento de sinceridad consigo mismo, de quien decide comprometerse.

Los mensajes de la Promesa.

En la Promesa por afinidad y rango pueden discernirse tres grupos de mensajes. Es una manera de ayudar a la mejor captación de sus palabras:

  • El primer grupo –fundamental  y fundamentante– nos habla de Dios, de la Libertad y de la Justicia.
  • El segundo, nos dice de la Patria, del Patriotismo y la Ecumenicidad.
  • El tercero nos avisa de Alegría y Servicio; Trabajo; Hermandad, Generosidad y Aprendizaje.

Por último, miramos hacia la Historia e invocamos a los caídos por una España mejor. Y cerramos atestiguando nuestra Perseverancia activa dentro de la OJE.  

Coda íntima evocadora.

Si mi memoria no me falla, la OJE se presentó al público, casi lampiña, con motivo de los actos conmemorativos del 25 aniversario de la exaltación de Franco al mando supremo. De aquella celebración en Burgos, el 1 de octubre de 1961, tengo dos evocaciones de mi colaboración y participación con la OJE incipiente. 

La OJE homenajeó a Franco en  “El Parral”. Allí escuchó Franco la lectura de las palabras de adhesión a su figura pronunciadas por un mozo que, al acabar, le entregó el texto.  Franco lo recibió  emocionado y le dio la mano al muchacho. Seguidamente pronunció un discurso de afecto y alabanza a la juventud.  La evocación me lleva a contar que el mensaje juvenil había sido redactado por Gabriel Cisneros en colaboración conmigo.

En el recorrido de Franco por “El Parral” hubo un momento en el que un pequeño coro de la OJE celebró los 25 años de su mandato con el canto de unas aclamaciones. Yo le había recordado a Cancio las aclamaciones en latín que un coro gregoriano ofreció a Franco en los funerales por José Antonio. En la Catedral de Burgos, el 20 de noviembre de 1938. Catholico hispaniae duci, patria patri.  En la celebración de sus 25 años de jefatura, Franco escuchó una “aclamaciones”, en las voces campamentales de un pequeño coro.  Los versos de las aclamaciones estaban escritos por mí. La música la compuso mi entrañable amigo Marciano Cuesta Polo. (Los dos construimos  Si madrugan los arqueros).

Nota final del autor.- No creo ocioso exponer la distinción que los contenidos de la Promesa ofrecen frente a los mensajes de contenido político que manteníamos en las veteranas Falanges Juveniles. A cualquiera se le alcanza que esa diferencia tiene su razón de ser en el hecho de que las Falanges Juveniles implicaban una militancia política.  Era un falangismo de jóvenes que principalmente pivotaba de un lado en torno a la adhesión, la confirmación y la exaltación de la capitanía de Franco; de otro, en la aceptación, defensa y propagación de la figura y el mensaje de José Antonio. En consecuencia, al retirarse en la OJE la militancia política y el encuadramiento, esta quedaba emplazada en un  terreno moral antes que político.

Adriano Gómez Molina

undefinedAbarán (Murcia), 1935. En los años cincuenta descubrí en Cieza las Falanges Juveniles. Y fundé en mi pueblo una centuria. Y me deslumbró Covaleda y las marchas, y el Congreso Eucarístico, y el Año Santo compostelano… En los años sesenta cursé Derecho en Madrid, participé con el equipo de Cancio en la empresa de la OJE. Hoy, en este abril de pandemia viral y política, acabo de cumplir 85 y  me siento contento de colaborar con vosotros.

Nota del autor a la Hermandad Doncel:
Cumplir con vuestro encargo me ha llevado a  mirar con los ojos del corazón unos tiempos claves de mi biografía. No sé si Manrique tenía razón al afirmar cómo a nuestro parecer / cualquiera tiempo pasado / fue mejor. Pero, a mi parecer, yo sí sé que mi tiempo pasado está teñido por una añeja ilusión que, gracias a Dios, traspasa los calendarios. Y me acojo al dicho que Rafael Sánchez Mazas,  ya sexagenario, manuscribió en la primavera de 1957: Ni me arrepiento ni me olvido.

Un comentario Agrega el tuyo

  1. Ángel AFA dice:

    Es una honda satisfacción la que uno siente al escuchar o leer los mensajes que nos deja Adriano Gómez Molina en su evocación de lo que inspiró la Promesa de la OJE. La satisfacción de haber pertenecido a esa organización tan bien inspirada y orientada, de haber aportado un poco de fruto con mi servicio a esa semilla tan bien plantada, de haberme sentido tan prematuramente un español de a pie, alentado a servir a mi patria dando lo mejor de mí mismo en virtud de lo prometido. Ahora veo en parte a quiénes debo ese aprendizaje espiritual y moral, y les doy las gracias profundamente agradecido.

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